23 de junio de 2009

¡Quién supiera escribir! // Ramón de Campoamor

I
—Escribidme una carta, señor Cura.
—Ya sé para quién es.
—¿Sabéis quién es, porque una noche oscura
Nos visteis juntos? —Pues.
.
—Perdonad; mas . . . —No extraño ese tropiezo.
La noche . . . la ocasión . . .
Dadme pluma y papel. Gracias. Empiezo:
Mi querido Ramón:
.
—¿Querido? . . . Pero, en fin, ya lo habéis puesto . . .
—Si no queréis . . . —¡Sí, sí!
—¡Qué triste estoy! ¿No es eso? —Por supuesto
—¡Qué triste estoy sin ti!
.
Una congoja, al empezar, me viene . . .
—¿Cómo sabéis mi mal?
—Para un viejo, una niña siempre tiene
El pecho de cristal.
.
¿Qué es sin ti el mundo? Un valle de amargura.
¿Y contigo? Un edén.
—Haced la letra clara, señor Cura;
Que lo entienda eso bien.
.
—El beso aquel que de marchar a punto
Te di . . . —¿Cómo sabéis? . . .
—Cuando se va y se viene y se está junto
Siempre . . . nos os afrentéis . . .
.
Y si volver tu afecto no procura
Tanto me harás sufrir . . .
—¿Sufrir y nada más? No, señor Cura,
¡Que me voy a morir!
.
—¿Morir? ¿Sabéis que es ofender al cielo? . . .
—Pues, sí, señor, ¡morir!
—Yo no pongo morir. —¡Qué hombre de hielo!
¡Quién supiera escribir!
.
.
II
¡Señor Rector, señor Rector! en vano
Me queréis complacer,Si no encarnan los signos de la mano
Todo el ser de mi ser.
.
Escribidle, por Dios, que el alma mía
Ya en mí no quiere estar;
Que la pena no me ahoga cada día.
Porque puedo llorar.
.
Que mis labios, las rosas de su aliento,
No se saben abrir;
Que olvidan de la risa el movimiento
A fuerza de sentir.
.
Que mis ojos, que él tiene por tan bellos,
Cargados con mi afán,
Como no tienen quien se mire en ellos,
Cerrados siempre están.
.
Que es, de cuantos tormentos he sufrido,
La ausencia el más atroz;
Que es un perpetuo sueño de mi oído
El eco de su voz . . .
.
Que siendo por su causa, el alma mía
¡Goza tanto en sufrir! . . .
Dios mío ¡cuántas cosas le diría
Si supiera escribir! . . .
.
.
III
Epílogo
—Pues señor, ¡bravo amor! Copio y concluyo:
A don Ramón . . . En fin,
Que es inútil saber para esto arguyo
Ni el griego ni el latín.