27 de mayo de 2009

Sr. P

Dijiste -Extraño tu mañana, de hecho, aún más

Así que me pregunté a mí mismo:
¿extrañará también mi fríaldad de once de la mañana,
mi ensimismamiento de cinco de la tarde
y mi melancolía de media noche?

Entonces cai en cuenta
de que estaba olvidando mi energía de siete,
mi sonrisa de nueve,
mi imaginación de dos,
mis recuerdos de cuatro,
mi agitación de seis
y mi recién desenterrada
y desconcertante inspiración.

¿Pero cómo extrañar algo que no conoces completamente?
¿Y qué más habré de extrañar yo si aún no lo he visto todo?
¿Podré verlo? me encantaria.
Y cuando lo vea...
¿serán las siete? ¿serán las cinco? ¿será media noche?